Los dientes de los perros requieren cuidados y revisiones. Si tu perro tiene mal aliento persistente o cambia su forma de comer, merece una revisión. No des por hecho que es normal por la edad.
Conocer los cambios de su boca ayuda a detectar molestias. Acostumbrarlo poco a poco al cuidado dental facilita el cepillado.
Cómo cambian los dientes de los perros
Los cachorros tienen 28 dientes de leche. La dentición permanente puede llegar a 42 piezas, aunque no todos los perros conservan o desarrollan el mismo número. Si parece faltar un diente, no intentes averiguar la causa solo contando: el veterinario debe valorar la boca.
Según VCA, los dientes de leche empiezan a salir alrededor de las tres semanas y el recambio comienza aproximadamente a las doce. Hacia los seis meses suele haberse completado la dentición permanente. Son referencias orientativas, no un calendario exacto para cada cachorro.
Durante esta etapa es habitual que quiera morder objetos. Pregunta qué juguetes son adecuados y vigila su uso. Los huesos y otros objetos muy duros pueden fracturar dientes; tener una mandíbula fuerte no los convierte en juguetes seguros.
Si ves dos dientes ocupando el mismo sitio
Puede haber un diente de leche retenido junto al permanente. Pide una revisión: esa situación favorece que se acumulen restos y puede alterar la mordida. No tires del diente ni intentes extraerlo en casa.
Placa y sarro no son lo mismo
La placa es una acumulación de bacterias sobre los dientes. Si no se retira, se mineraliza y forma sarro. La enfermedad periodontal afecta a los tejidos que sujetan las piezas y puede causar dolor y pérdida de dientes.
El cepillado ayuda a retirar placa y a prevenir que se acumule. No desprende el sarro ya endurecido. Rasparlo con utensilios domésticos no sustituye una limpieza veterinaria y no es un cuidado que debas intentar.

Cepillado sin forzar a tu perro
Pide al equipo veterinario que te enseñe una técnica apropiada para su boca. Introduce el cepillo poco a poco, con sesiones breves y agradables. Si muestra dolor o intenta escapar, para; no le sujetes la boca a la fuerza.
Utiliza un cepillo suave y pasta dental formulada para perros. La pasta de personas no es adecuada para que la traguen y algunas contienen xilitol, peligroso para ellos. Tampoco uses bicarbonato como sustituto.
Intenta establecer una rutina de cepillado diario y sigue la frecuencia que te recomiende el veterinario. Un día sin molestias no demuestra que no haya enfermedad: combina el cuidado en casa con revisiones profesionales.
Cuándo pedir cita
Consulta si observas encías rojas o que sangran, sarro visible, mal olor persistente o cambios al comer. No esperes a que deje de alimentarse para pedir ayuda.
Si sospechas dolor, no empieces un cepillado intenso ni le des analgésicos por tu cuenta. La revisión permite decidir qué cuidados necesita su boca.
Si no te deja mirar la boca con tranquilidad, evita forzarlo y coméntalo en la clínica. Estos consejos son generales; no sustituyen la consulta veterinaria.