La convivencia entre mascotas y niños puede ofrecer compañía y oportunidades de aprendizaje. A veces comparten un rato de lectura con el gato cerca o preparan juntos el paseo del perro. También pueden aprender a dejar tranquilo a un animal que quiere dormir. No garantiza, por sí sola, más autoestima ni menos ansiedad.
Antes de incorporar una mascota, pensad qué vida podrá ofrecerle la familia, además de lo que su compañía pueda aportar al niño.
Mascotas y niños: qué pueden aprender juntos
Compañía sin promesas automáticas
Algunos niños encuentran consuelo en la presencia de su mascota y disfrutan de ese vínculo. Una revisión sistemática publicada en 2017 encontró asociaciones entre convivir con animales y ciertos aspectos del desarrollo emocional y social. También señaló resultados contradictorios y limitaciones en los estudios.
Eso no permite afirmar que tener un animal prevenga la ansiedad, cure la soledad o mejore el rendimiento escolar. Si tu hijo necesita apoyo emocional, una mascota no sustituye la atención profesional.
Responsabilidad acompañada
Un niño puede participar en tareas acordes con su capacidad: ayudarte a preparar la comida indicada para el animal, avisarte de que falta agua o guardar los juguetes después del juego. Son ocasiones para practicar rutinas, no una prueba que deba superar para conservar a su mascota.
El adulto sigue siendo responsable de que el animal coma, tenga atención veterinaria y reciba los cuidados que necesita, incluso cuando el niño pierde interés o tiene otros planes.
Aprender a respetar a otro ser vivo
Si el perro se aparta o el gato se marcha, el juego termina. Acompañar al niño en esos momentos permite hablar de necesidades distintas de las suyas: descansar, tener espacio o no querer caricias.
Los paseos y el juego también pueden convertirse en tiempo compartido en familia. Deben adaptarse al animal y realizarse con la supervisión necesaria, no organizarse solo para mantener entretenido al niño.

Una convivencia segura necesita adultos atentos
No dejes a un niño pequeño solo con un perro, aunque sea el de casa y lleven años juntos. La AVMA recomienda supervisar las interacciones y enseñar a respetar su espacio.
Evita que lo moleste mientras come o duerme y no permitas juegos bruscos. Si el animal se tensa, gruñe o intenta alejarse, interrumpe el contacto con calma y dale espacio. No obligues al niño ni al animal a acercarse.
Antes de llevar una mascota a casa
Hablad de quién se ocupará de los cuidados cotidianos, qué presupuesto habrá para el veterinario y cómo atenderéis al animal durante las vacaciones. No basta con la promesa de que el niño hará todo.
Si hay alergias, problemas de salud o dudas sobre la convivencia, consulta con los profesionales correspondientes antes de decidir. Si la familia aún no puede atender las necesidades del niño y del animal, podéis esperar.
Si te preocupa cómo reacciona tu animal con los niños, o si alguien ha recibido una mordedura, consulta con el profesional que corresponda. El contenido es de carácter general y no reemplaza la consulta veterinaria ni la de un profesional sanitario.