Los productos tóxicos para mascotas no siempre están en el armario de limpieza. Un medicamento que cae al suelo, un cebo para roedores o un ramo de flores pueden convertirse en un problema. El riesgo depende de la sustancia, la exposición y el animal: no existe una cantidad doméstica que puedas dar por segura a simple vista.
Si sospechas una intoxicación, llama de inmediato a tu veterinario o a una clínica de urgencias. No esperes a que aparezcan síntomas para consultar.
Productos tóxicos para mascotas que conviene guardar fuera de su alcance
Medicamentos de personas
No le des un analgésico de tu botiquín porque parezca tener dolor. El paracetamol es especialmente peligroso para los gatos. Otros fármacos humanos también pueden provocar intoxicaciones y necesitan una valoración específica si el animal los ingiere.
Que un veterinario pueda prescribir en determinadas circunstancias un principio activo usado en personas no significa que debas administrarlo por tu cuenta. Tampoco ajustes cantidades según el tamaño del animal.
Guarda los medicamentos en un lugar cerrado y revisa el suelo si se cae una pastilla. Conserva el envase para identificar el producto si ocurre un accidente.
Raticidas y productos de limpieza
Los raticidas no tienen todos el mismo ingrediente. Algunos alteran la coagulación; otros pueden afectar al sistema nervioso o al riñón. No intentes reconocerlos por el color o la forma del cebo. Lleva el envase a la clínica si puedes hacerlo sin retrasar la atención.
Los limpiadores tampoco tienen el mismo riesgo. ASPCA indica que muchos pueden utilizarse alrededor de perros y gatos si se siguen sus instrucciones. Eso no significa que sea seguro lamerlos: los detergentes concentrados y ciertos productos de lavandería pueden causar lesiones graves.
Respeta la etiqueta, guarda los envases cerrados y no dejes que el animal acceda al producto ni al agua de limpieza. Espera el tiempo de secado o aclarado indicado antes de dejarlo volver a la zona.

Alimentos que no debes compartir
El chocolate y los productos con cafeína pueden intoxicar a perros y gatos. La cebolla y el ajo pueden dañar sus glóbulos rojos; no los consideres seguros por estar mezclados en una comida. Tampoco les ofrezcas bebidas alcohólicas.
En perros están documentados el daño renal asociado a las uvas y pasas y la intoxicación por nueces de macadamia. No extrapoles que todos los alimentos tienen exactamente el mismo efecto en ambas especies ni uses esa diferencia como permiso para ofrecérselos al gato. Ante una ingestión, consulta por el caso concreto.
Plantas: el nombre importa
Los lirios de los géneros Lilium y Hemerocallis son especialmente peligrosos para los gatos y pueden causar daño renal. Si convives con uno, no introduzcas estas plantas en casa. Una posible exposición requiere consulta inmediata.
No todas las plantas con un nombre común parecido tienen la misma toxicidad. Antes de comprar una, comprueba su nombre botánico con una fuente veterinaria fiable. Si ya ha habido contacto, una foto y la etiqueta de la planta pueden ayudar a identificarla, pero no retrases la llamada para conseguirlas.
Qué hacer si crees que se ha intoxicado
Aparta al animal de la fuente de exposición si puedes hacerlo sin ponerte en riesgo. Llama a urgencias e indica qué producto era, cuándo ocurrió y qué cantidad podría faltar, aunque no estés seguro.
No provoques el vómito por tu cuenta. No le des sal, aceite, leche ni otros remedios para intentar neutralizar el tóxico. ASPCA advierte de que estas prácticas pueden añadir riesgos o no resultan útiles y no sustituyen la atención profesional.
Ante una posible intoxicación, llama a la clínica sin demorar la consulta para seguir buscando información en internet. Este texto ofrece información general y no reemplaza la atención veterinaria.